Lázaro Báez regresó a su celda en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza tras haber sido internado de urgencia por un cuadro de pulmonía. La atención médica se extendió un par de días y, tras realizarle estudios, recibió tratamiento con corticoides y antihistamínicos. Según el último informe médico, se encuentra lúcido, orientado en tiempo y espacio, y capaz de movilizarse por sus propios medios.
El juez Néstor Costabel, que encabezó el tribunal que condenó al empresario por lavado de dinero en las causas “Vialidad” y “La Ruta del Dinero K”, visitó a Báez en el penal para conocer personalmente su estado de salud. Fuentes cercanas aseguraron que, de no recibir tratamiento adecuado de forma inmediata, presentarán un habeas corpus ante la justicia, debido al deterioro físico que exhibe desde hace varios meses.
Báez padece múltiples enfermedades crónicas y complejas, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, bronquitis, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), obesidad, asma bronquial alérgica y arritmia cardíaca no especificada. Además, presenta afecciones digestivas que le ocasionaron sangrados intestinales recientes, incluyendo un caso leve de sangrado rectal una semana antes de su internación. Por estas razones, su círculo íntimo insiste en la necesidad de controles médicos frecuentes y urgentes.
El informe del Hospital Penitenciario Central I confirma que Báez lleva meses sin acceso a insumos médicos esenciales, como las tiras reactivas para medir su nivel de insulina. También carece de un seguimiento cardiológico adecuado y sufre cuadros constantes de gripe, agravados por la humedad en su celda. Ante este panorama, se le programó una consulta con gastroenterología a través de telemedicina para mediados de junio.
La preocupación se mantiene elevada entre sus familiares y abogados, quienes ya realizaron pedidos formales para garantizar su atención médica y denunciaron públicamente la precariedad de las condiciones en las que se encuentra detenido. En 2025, mientras aún estaba en una cárcel de Río Gallegos, sus defensores ya habían solicitado auxilio para su situación sanitaria, que continúa agravándose.
El estado de salud de Báez y las condiciones que afronta durante su detención ponen nuevamente en foco la necesidad de un seguimiento riguroso y acciones urgentes para evitar un perjuicio mayor en su integridad física.