El sector de las telecomunicaciones en Francia enfrenta una transformación significativa tras el acuerdo alcanzado entre Bouygues Telecom, Iliad (Free) y Orange para comprar la filial SFR del grupo Altice France por más de 20 mil millones de euros. Esta operación, una de las mayores en Europa en este ramo, implica el reparto de clientes, activos y frecuencias entre los tres grandes actores.

El pacto establece que Bouygues Telecom aportará la mayor parte del pago con un 42% del precio, seguido por Free con un 31% y Orange con un 27%. Además, se prevé una contraprestación adicional de hasta 650 millones de euros que se desembolsaría al cierre, estimado para la segunda mitad de 2027. Aseguran la continuidad laboral para los empleados de SFR hasta principios de 2029, un aspecto clave para la estabilidad interna del grupo.

En cuanto a la distribución de clientes y servicios, Bouygues se apropiará principalmente del segmento B2B, dedicado a empresas, además de aproximadamente 6,4 millones de usuarios residenciales de telefonía fija y móvil. Free captará cerca de 6 millones de clientes de RED by SFR y otros dos millones de usuarios de consumo general, mientras que Orange obtendrá unos 4,9 millones de clientes. También acordaron compartir las frecuencias que actualmente explota SFR, optimizando así el uso del espectro.

Este movimiento llega en un momento clave para la industria en Francia, cuyo volumen de negocios en el sector afectado alcanza los 8 mil millones de euros para 2025. Las proporciones asignadas reflejan la posición competitiva de cada operador, con Bouygues como principal beneficiario (52%), seguido por Iliad (27%) y Orange (21%), este último con una participación reducida para evitar problemas con las autoridades de competencia debido a su dominio en el mercado.

La operación sigue bajo la evaluación de los reguladores de competencia, quienes aún podrían emitir un veto. Por lo tanto, aunque el anuncio representa un paso importante en la reconfiguración del sector, la concreción del acuerdo no está asegurada. Altice France y SFR reconocieron la complejidad de este proceso, pues involucra a compañías cotizadas y requiere coordinación rigurosa. Los compradores se comprometieron a mantener un diálogo social abierto con los empleados durante esta transición.