El barco japonés Hōfuku Maru apareció finalmente a 50 metros bajo el mar frente a la isla de Luzón, tras permanecer oculto por casi ocho décadas. Esta embarcación, conocida como una de las «naves del infierno», transportaba prisioneros de guerra aliados cuando fue torpedeada por fuerzas aliadas, que desconocían la presencia de sus propios soldados en su interior.
Tras el impacto del torpedo, la nave se partió en dos y se hundió en menos de tres minutos, provocando la muerte inmediata de más de mil prisioneros, mayormente británicos y holandeses, que estaban encerrados en las bodegas inferiores sin posibilidad de escape. Este hundimiento es considerado una de las mayores fosas comunes marítimas con prisioneros de guerra identificadas hasta el momento.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón utilizó más de 130 barcos para trasladar prisioneros aliados entre campos de trabajo en el Sudeste Asiático. Conocidos popularmente como «hell ships» o naves del infierno, estos barcos se caracterizaban por condiciones deplorables: hacinamiento extremo, falta de ventilación y escasez de agua. Muchos cautivos pasaban semanas en las oscuras bodegas, enfrentando enfermedades, inanición y temperaturas insoportables.
Se estima que alrededor de 125.000 prisioneros aliados fueron transportados en estas embarcaciones, de los cuales cerca de 20.000 murieron durante las travesías por causas relacionadas con las condiciones de transporte o en ataques aliados que desconocían la presencia de prisioneros a bordo.
El hallazgo reciente fue posible gracias a tecnologías de fotogrametría submarina, que permitieron identificar y documentar el estado del Hōfuku Maru. El descubrimiento aporta información clave para comprender mejor la magnitud y las condiciones de estas tragedias marítimas, así como para honrar la memoria de aquellas víctimas que permanecieron en silencio durante décadas bajo el océano.