Durante la gestión de Javier Milei, se registró el cierre neto de 26.448 empresas empleadoras hasta marzo de 2026, con una fuerte concentración en micro y pequeñas empresas. En el primer trimestre del año se perdieron 3.840 empresas, de las cuales más de la mitad cesaron actividades en marzo, detallan datos oficiales del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT).

La mayoría de las firmas que bajaron sus persianas eran pymes: el 98% correspondía a compañías con no más de 25 empleados. Entre ellas, el 67% contaba con un solo trabajador y un 13% tenía dos empleados. Además, el 11% agrupaba empresas con entre tres y cinco trabajadores, y un 8% con entre seis y 25 empleados. Las empresas de mayor tamaño apenas representaron un pequeño porcentaje de los cierres: un 1% tenían entre 26 y 100 empleados y otro 1% más de 100 trabajadores.

Este segmento de empresas pequeñas resulta clave para la economía local, ya que las compañías con hasta cinco empleados concentran aproximadamente el 70% del empleo formal, según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Esta realidad contrasta con declaraciones oficiales que minimizan el impacto sobre estas firmas.

El contexto general también refleja un aumento notable en los procesos concursales, considerados un indicador anticipado de crisis empresarial. Solo entre enero y abril se iniciaron 92 concursos preventivos y durante el año previo se alcanzó un récord histórico en la cantidad de procedimientos, superando en un 130% los registros del año anterior. Estos datos evidencian una presión constante sobre las pymes para sostener su actividad.

Los sectores industriales más afectados incluyen construcción, textil, calzado, metalmecánica y autopartista, que todavía muestran niveles muy inferiores a los de 2022, con caídas del 25 al 30% en su actividad. La industria en general presenta una contracción del 1,7% en el último año y del 10% en comparación con 2022.

A pesar de perspectivas optimistas en discursos oficiales, que señalan que los próximos años serán los mejores para la economía argentina y que un “shock externo” beneficiaría a todas las industrias, las pymes denuncian que la recuperación es desigual y limitada, especialmente fuera del sector minero, que aún no genera impactos significativos en la producción ni en el empleo.

Según especialistas del sector pyme, la actual dinámica pone en riesgo a un segmento fundamental del entramado productivo nacional, que representa una gran parte del empleo y de la actividad económica, y requiere atención urgente para evitar su deterioro continuado.