El Sanatorio Juan XXIII de Roca celebró la finalización de la residencia de seis médicos, mientras que diez nuevos profesionales iniciaron su formación de posgrado en la institución. Este evento simboliza el avance y la consolidación de un programa que, tras más de una década, atrae a aspirantes de diversas provincias argentinas.

Desde su puesta en marcha en 2013 con la especialidad de cirugía general, el sanatorio ha incorporado progresivamente nuevas áreas de formación, incluyendo diagnóstico por imágenes, unidad de terapia intensiva (UTI) y cardiología. Estas residencias están avaladas por el Ministerio de Salud de la provincia y se realizan bajo la supervisión académica de la Universidad Nacional del Comahue, a través de la Facultad de Medicina con sede en Cipolletti. Además, se encuentra en proceso la reactivación de la residencia de clínica médica, que estuvo activa en años anteriores.

El director de residencias en UTI, Marcelo Cabana, destacó que esta modalidad de posgrado es fundamental para consolidar la formación profesional tras el título de grado. Los residentes se forman durante cuatro años, combinando estudios, guardias y cursos especializados. También remarcó la importancia del vínculo con la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), que facilita el acceso a capacitaciones de alto nivel a aquellos residentes en sus últimos años.

El crecimiento del programa se refleja en la creciente cantidad de postulantes: la última convocatoria reunió entre 20 y 30 aspirantes, cifra muy superior a los primeros años cuando algunos cupos quedaban vacantes. La mayoría de los egresados permanece trabajando en la región patagónica, consolidando así la oferta sanitaria local. Se calcula que aproximadamente la mitad sigue en el mismo sanatorio.

Entre los médicos que culminaron su residencia este año figuran Raúl Zambrano, especializado en diagnóstico por imágenes y oriundo de Jujuy; los cardiólogos Luciana Doctors, Belén Maldonado y Jonathan De Benedictis, procedentes del Alto Valle de Río Negro; y los cirujanos Pablo Ojeda, local de Roca, y Emily Alvarado, que estudió en la universidad venezolana de Los Llanos. Durante la ceremonia, las autoridades del Sanatorio Juan XXIII reconocieron el esfuerzo y compromiso de los residentes en una jornada que afianza el desarrollo profesional y la atención médica en la región.