La atención oftalmológica para afiliados de PAMI en Río Negro volvió a ofrecerse parcialmente a partir del 1 de junio en ciudades como Cipolletti, parte de Bariloche, General Roca y Allen. Sin embargo, la situación continúa irregular en localidades como Viedma y Carmen de Patagones, donde no hay atención programada ni urgencias para afiliados, obligando a los pacientes a pagar sus consultas particulares.
El conflicto que mantuvo suspendidos los servicios durante más de sesenta días se originó por la discrepancia en el valor que PAMI reconoce para las consultas oftalmológicas y los topes en las prestaciones. La Asociación de Oftalmólogos de Río Negro explicó que el 80% de los prestadores dejó de atender a más de 110 mil afiliados en la provincia debido a esta situación, que generó un descenso cercano al 80% en las consultas.
Esta interrupción afectó gravemente el seguimiento de enfermedades crónicas como glaucoma, maculopatía y retinopatía diabética. Muchos pacientes no pudieron realizar los controles necesarios, lo que dificulta evaluar el estado actual de sus tratamientos.
En cuanto a las urgencias, como desprendimientos de retina o hemorragias vítreas, si bien se continuaron atendiendo, los especialistas advirtieron que la demora en la consulta complicó el diagnóstico y el tratamiento oportuno. En localidades pequeñas, varios oftalmólogos continuaron atendiendo de forma gratuita por la cercanía con sus pacientes, aunque esto no alcanzó para cubrir la demanda ni mantener la sostenibilidad económica.
El conflicto a nivel nacional gira en torno al bajo valor que PAMI abona por una consulta oftalmológica, que se ubica en un tercio del valor que reciben especialistas de otras áreas médicas. Esto incentiva la solicitud excesiva de estudios complementarios para compensar ingresos, práctica que se ha regulado con la reciente unificación de códigos de facturación, aunque no ha desaparecido.
En Río Negro, los mecanismos de control de la Asociación de Oftalmólogos evitaron, hasta ahora, una mayor sobreprestación, pero el equilibrio económico de quienes atienden a afiliados de PAMI se encuentra en números negativos, complicando la continuidad del servicio.