Investigadores y expertos de Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú, México, Francia y Colombia se dieron cita en Posadas para el IV Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas Guaraníes y el I Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas de Iberoamérica. Durante tres días, el evento se centró en la aplicación de nuevas tecnologías y metodologías interdisciplinarias que transforman la comprensión y preservación del patrimonio jesuítico-guaraní.

Uno de los avances más destacados fue el uso de la digitalización 3D y la arqueometría para reconstruir y preservar con alta fidelidad elementos patrimoniales, como el templo de Trinidad del Paraná. Este tipo de herramientas permite no solo conservar el patrimonio físico, sino también potenciarlo como activo cultural y turístico dentro de la llamada economía de la experiencia, ofreciendo nuevas oportunidades para el turismo cultural de alta gama en la región del NEA.

Además, el congreso abordó cuestiones de sostenibilidad y gestión ambiental históricas y actuales. Se presentó un análisis innovador sobre la gestión de residuos en las antiguas reducciones jesuíticas, demostrando que estos asentamientos aplicaban prácticas de ordenamiento territorial y control ambiental similares a las de urbes modernas. Otro eje importante fue la interpretación del sistema jesuítico-guaraní como un experimento de desarrollo sostenible, capaz de equilibrar una alta densidad poblacional con la conservación del ecosistema selvático, concepto vinculado hoy a las políticas de bioeconomía en Misiones.

El encuentro también destacó el estudio de la soberanía lingüística y la geopolítica fronteriza en la región. Investigaciones detallaron el rol del guaraní escrito en documentos oficiales tras la expulsión de la orden jesuítica, mostrando cómo la lengua se mantuvo como un instrumento de presencia cultural y política en territorios de frontera.

Este congreso confirma una transformación epistemológica en el estudio de las misiones jesuíticas. La investigación ha superado enfoques narrativos tradicionales para integrar herramientas de las ciencias duras, la lingüística forense, la economía ambiental y las tecnologías digitales en la reconstrucción histórica y cultural. Así, se plantea un nuevo paradigma que combina análisis riguroso con aplicaciones tecnológicas y jurídicas, encaminado a consolidar el patrimonio como recurso cultural, económico y social.