La gestión provincial en San Luis atraviesa una profunda transformación marcada por la salida de siete ministros y nueve secretarios desde el inicio de la segunda administración de Claudio Poggi. Estas renuncias se intensificaron en mayo, cuando el gobernador solicitó la renuncia de todo su gabinete con el objetivo de llevar adelante una evaluación basada en criterios de austeridad y eficiencia.

Este proceso incluyó una reforma de la Ley de Ministerios que fue aprobada por la Legislatura, con la eliminación o absorción de varias carteras, ante la búsqueda de un esquema gubernamental más compacto y funcional. Entre las renuncias más emblemáticas se encuentra la de Pedro Canali, quien estuvo apenas 47 días al frente del Ministerio de Ciencia e Innovación, convirtiéndose en el ministro con menos permanencia en la actual administración y dejando atrás un área suprimida.

Otros secretarios que dejaron sus puestos fueron Luis Pestchanker, Daniel Berro, Gabriela González Riollo y José Giraudo, cuyos espacios fueron eliminados o integrados en nuevas estructuras oficiales. La salida de estos funcionarios revela la dispersión política en el gabinete, ya que provenían de diferentes espacios aliados al oficialismo, incluyendo sectores radicales, el PRO, adolfismo y Mercedinos por el Cambio.

Antes de esta catarata de renuncias, cargos clave ya habían cambiado de manos. Mónica Becerra dejó el Ministerio de Desarrollo Social, mientras que Claudia Spagnuolo renunció al Ministerio de Salud en medio de protestas por la reforma de la Carrera Sanitaria. En noviembre, dejaron sus cargos los titulares de Turismo y de Gobierno, Juan Manuel Rigau y Facundo Endeiza, respectivamente. Además, Alfonso Vergés y Delfor Sergnese habían abandonado Ciencia e Innovación antes de la llegada y salida de Canali.

Entre los secretarios que renunciaron, también figura Ricardo Bazla, quien dejó la Secretaría de Ética Pública y Control de Gestión tras ser imputado en una causa judicial relacionada con el caso El Caburé. Este hecho generó además incógnitas sobre la estabilidad política y las futuras designaciones dentro del gobierno provincial.

La reestructuración deja aún interrogantes sobre la consolidación del nuevo gabinete y su impacto en la gestión diaria. El camino hacia una administración más austera y eficiente atraviesa un momento de incertidumbre por la renovación de cargos y la redefinición de áreas.