Patricia Bullrich protagonizó un nuevo episodio de definición política al anunciar que no respaldará en el Senado una medida oficial para imponer a una jueza vinculada familiarmente con un periodista que investiga corrupción. Justificó esta postura como una cuestión de principios republicanos y señaló que previamente había conversado el tema con el presidente.

En paralelo, Bullrich comunicó a senadores oficialistas que ofreció su renuncia a la jefatura del bloque, una propuesta que Javier Milei rechazó. Esta decisión desnuda la compleja relación dentro del oficialismo, donde Bullrich es mirada con una mezcla de respeto y cautela, debido a su marcada autonomía.

La senadora se ha diferenciado en otras ocasiones, como cuando pidió que un funcionario del Gobierno presentara su declaración jurada para transparentar su patrimonio, siendo la única voz del oficialismo en reclamarlo públicamente. Aunque mantiene su apoyo general al rumbo de la administración libertaria, sus acciones generan incógnitas sobre sus verdaderas intenciones y posibles aspiraciones.

En sectores empresariales, políticos y mediáticos inquietos por algunos desbordes del Gobierno, Bullrich despierta interés como una figura que podría representar un estilo "mileísta sin Milei". Para ello, asiste a encuentros públicos y privados a nivel nacional y forma redes que la posicionan como una alternativa con autonomía dentro del oficialismo.

Con un diálogo renovado con exdirigentes como Mauricio Macri, Bullrich sostiene que no romperá con Milei, a pesar de liderar encuestas de imagen favorables. Sin embargo, en el oficialismo plantean dudas sobre su permanencia si el respaldo social del presidente comienza a debilitarse.