El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró con firmeza que Axel Kicillof nunca será presidente, incluso si ocurriera una guerra mundial o una invasión. Descartó así la posibilidad de que el kirchnerismo regrese al poder y definió ese riesgo como un factor desestabilizador que no se concretará.

En una presentación ante la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña (Cambras), Caputo celebró la evolución positiva de la economía argentina. Señaló logros en la recaudación tributaria, una reducción en la inflación y mejoras en los salarios y la actividad económica. Además, valoró la reforma laboral como un paso clave dentro del proceso gradual hacia un nuevo modelo económico, distinto al «populismo» que dominó en las últimas décadas.

El funcionario explicó que el traspaso desde dos décadas de medidas populistas hacia el modelo actual requiere tiempo, y admitió que tanto ciudadanos como empresarios muestran un cierto escepticismo o dificultad para adaptarse. Sin embargo, insistió en que ese temor a un retroceso político debe descartarse, pues la sociedad argentina ya tiene claro que «lo viejo no funciona». Por eso, anticipó un futuro con perspectivas optimistas hacia 2027, año que describió como muy diferente y mejor que las expectativas pesimistas de analistas externos.

Caputo también remarcó que, pese a los desafíos, la gestión económica avanza «extremadamente bien». Reafirmó que el Gobierno se prepara para las elecciones con señales sólidas y confía en que la economía superará cualquier intento de desestabilización política. Respecto al impacto internacional, señaló que el Banco Central continúa comprando reservas incluso frente a la volatilidad generada por la guerra en Medio Oriente, y apuntó a superar la meta anual de acumulación, con un objetivo cercano a los 17.000 millones de dólares para 2026.