El proceso electoral en Colombia definió a los candidatos que competirán en la segunda vuelta presidencial. Abelardo de la Espriella, representante del movimiento de derecha Defensores de la Patria, obtuvo la mayor cantidad de votos en la primera ronda, pero sin alcanzar el 50% necesario para proclamarse presidente en primera vuelta. Su rival será Iván Cepeda, del Pacto Histórico, fuerza política de izquierda que logró el segundo lugar en la votación.
Según el reporte oficial de la Registraduría Nacional, con más del 99% de las mesas escrutadas, Espriella acumuló más de diez millones de votos, mientras Cepeda superó los nueve millones y medio. En tercer lugar se ubicó Paloma Valencia, del Centro Democrático, con una votación considerable pero no suficiente para continuar en la contienda. Otros candidatos como Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras y Miguel Uribe Londoño también participaron en estas elecciones, que transcurrieron bajo estrictas medidas de seguridad implementadas por el Ministerio de Defensa.
El operativo "Plan Democracia" movilizó a más de cuatrocientos mil miembros de las fuerzas armadas y policiales para garantizar un desarrollo pacífico de los comicios. Además, el proceso contó con la supervisión de más de veinte organizaciones internacionales y mil quinientos observadores de diversos países, buscando validar el cumplimiento de los estándares democráticos.
Sin embargo, el presidente saliente Gustavo Petro rechazó públicamente los resultados preliminares. A través de sus redes sociales, cuestionó la transparencia del sistema de preconteo y el software de escrutinio administrado por firmas privadas, señalando presuntas irregularidades técnicas que, según él, afectan la confiabilidad de los datos oficiales. Petro denunció que el algoritmo del conteo fue modificado en varias ocasiones y que se incorporaron alrededor de 800.000 cédulas que no corresponden al censo oficial, poniendo en duda la legitimidad del proceso.
La controversia generada por el mandatario agrega tensión a un escenario electoral ya complejo, ya que mientras la mayoría acepta la fecha establecida para la segunda vuelta, los cuestionamientos podrían abrir espacios para debates legales y políticos durante las próximas semanas. La elección definitiva decidirá cuál de los dos candidatos representará la continuidad o el cambio político en Colombia.