La Cámara alta de la provincia de Buenos Aires retomó su actividad legislativa luego de un extenso receso de siete meses, permitiendo tratar numerosos proyectos pendientes. La sesión, con un ambiente de fuerte confrontación política, estuvo marcada por reclamos para restablecer el funcionamiento institucional y discusiones sobre cuestiones sociales y económicas que atraviesan a la provincia.

El presidente del bloque oficialista, Sergio Berni, fue uno de los principales impulsores de la reapertura del recinto. Durante la sesión, pidió la normalización del Senado y convocó a regularizar la presencia de los 46 senadores. Sin embargo, su propuesta para institucionalizar este régimen fue rechazada por la mayoría de los legisladores. Berni también resaltó la necesidad de votar licencias acumuladas para mejorar el orden interno y permitir un trabajo más eficiente durante el resto del año legislativo.

Un gesto destacado fue la reincorporación de la prensa al recinto, que no había podido cubrir las sesiones durante meses. Bajo un nuevo sistema de acreditaciones, el Senado autorizó el ingreso de un periodista por medio de comunicación, con restricciones para la entrada de fotógrafos y la producción audiovisual desde los palcos, quienes deben ir acompañados por personal de la institución.

El debate social estuvo encabezado por la intervención del senador y exintendente Mario Ishii, que urgió la aprobación de proyectos para declarar la emergencia sanitaria y alimentaria en la provincia. Destacó la creciente dificultad que enfrentan numerosos municipios del conurbano, donde proliferan las ollas populares ante el deterioro del poder adquisitivo frente al incremento en las tarifas de servicios, medicamentos y alimentos. A pesar de que se intentó ampliar su tiempo para profundizar, la moción fue negada por otros legisladores.

Además, la sesión abordó la polémica en torno a la eliminación de la Zona Fría, un régimen que afecta las tarifas de servicios en ciertas localidades. Este tema generó intercambios entre las bancadas, reflejando la presión social que rodea a los costos para las familias y comercios.