Los colombianos votaron para decidir al nuevo presidente entre dos opciones opuestas que reflejan las tensiones políticas, sociales y de seguridad que marcan al país. Abelardo de la Espriella, un abogado con ciudadanía colombiana y estadounidense, se postula con un discurso duro contra las guerrillas y las políticas de paz impulsadas por el actual gobierno. Por su parte, Iván Cepeda, veterano senador aliado con el presidente Gustavo Petro, defiende la continuidad de los avances en reducción de pobreza y mejora del empleo durante esta administración.
La elección, que comenzó con la votación del propio Petro, busca definir el rumbo de Colombia tras años de un proceso de paz que, aunque logró reducir la violencia directa con las FARC desde 2016, no logró eliminar la presencia de grupos armados ilegales que han incrementado el conflicto con ataques con bombas, drones explosivos y asesinatos políticos. De la Espriella plantea una ofensiva militar con apoyo internacional, además de atacar la política de diálogo promovida por Petro, al que acusa de liderar una «mafia» y amenaza con llevarlo ante tribunales extranjeros.
En contraste, Cepeda trae consigo la memoria de un compromiso con las víctimas del conflicto armado y la apuesta por una «paz total» que implica medidas sociales y políticas para terminar con la desigualdad en uno de los países más desiguales del continente. Con experiencia como hijo de un político comunista asesinado, Cepeda ha ganado respaldo en sectores populares que reconocen los beneficios de aumentos en salarios mínimos y programas sociales aplicados en el último periodo.
El balotaje también refleja las alianzas internacionales que miran hacia Colombia. Mientras Petro recibe el apoyo de gobiernos de izquierda en la región, como los de México y Brasil, la candidatura de De la Espriella está respaldada por sectores conservadores y tiene una relación simbiótica con el expresidente Donald Trump y políticas cercanas a Israel, quienes podrían influir en una futura estrategia contra cultivos de coca y la guerrilla.
La jornada electoral se completó con medidas de seguridad excepcionales, incluyendo urnas antibalas y saludos militares a De la Espriella, quien también ha utilizado estrategias llamativas de comunicación, utilizando inteligencia artificial y exhibiendo su estilo de vida para conectar con votantes. El resultado, esperado pocas horas después del cierre de los centros de votación, definirá en qué dirección se moverá Colombia en los próximos años: una línea de confrontación dura o de continuación de los procesos sociales y de paz.