La opinión pública israelí evalúa de manera crítica los resultados del reciente conflicto en Oriente Medio, especialmente respecto al papel que desempeñó Irán. Un sondeo realizado por la Universidad Hebrea de Jerusalén en conjunto con el Instituto Agam reveló que la gran mayoría considera a Irán como el principal beneficiario del enfrentamiento, y perciben un impacto negativo en la seguridad a largo plazo de Israel.
Entre los más de tres mil encuestados, el 92% piensa que Irán salió fortalecido de la guerra, mientras que un 83% cree que la seguridad nacional israelí está debilitada a raíz de la confrontación. Además, un amplio sector muestra desconfianza sobre los logros comunicados por el gobierno, con casi tres cuartas partes de los entrevistados expresando escepticismo respecto a las declaraciones optimistas del primer ministro Benjamín Netanyahu.
El respaldo a la gestión oficial también sufre un retroceso: el porcentaje de aprobación a Netanyahu cayó considerablemente desde marzo, ubicándose en un nivel reducido durante junio. Esta tendencia crítica también se extiende al acuerdo marco firmado entre Estados Unidos e Irán, que busca poner fin a las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, pero que Israel no reconoce. El 63% de los participantes se opone a este memorando de entendimiento, mientras que solo una minoría lo respalda.
En cuanto a la percepción sobre futuras acciones militares, casi la mitad de los encuestados está a favor de un despliegue militar significativo en el Líbano contra Hezbollah, la milicia chiita respaldada por Irán, aunque eso implique un posible choque con Estados Unidos. Solo una quinta parte rechaza esta idea. Este respaldo popular coincide con el inicio de negociaciones en Suiza entre Irán y Estados Unidos para llegar a un acuerdo definitivo que calme la escalada regional.
Irá n, por su parte, ha manifestado que la situación en el Líbano, donde los enfrentamientos con Hezbollah y los bombardeos israelíes han sido intensos, será uno de los temas principales en estas conversaciones. Como respuesta a las ofensivas israelíes, Teherán anunció el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo, lo que implica una escalada en la tensión internacional.