Las ventas por el Día del Padre mostraron una nueva contracción interanual, acumulando cuatro años consecutivos de descenso. El consumo se volcó hacia opciones más accesibles, mientras que los comercios aplicaron numerosas promociones para incentivar la demanda en un contexto de prudencia financiera.

Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), los comercios que participaron de esta fecha clásica aplicaron en su mayoría beneficios como facilidades de pago con tarjeta, descuentos por pago contado y rebajas especiales. A pesar de estas tácticas, la caída a precios constantes fue del 0,3%, reflejando la persistente debilidad del poder adquisitivo.

El ticket promedio se ubicó en cifras moderadas, concentrándose la venta en productos económicos y con promociones vigentes. Este patrón señala que las familias priorizaron el cuidado del presupuesto, evitando gastos elevados o anticipados. Las compras se dieron en gran medida en los últimos días previos a la fecha, dando evidencia a la decisión demorada y condicionada del comprador.

El estudio de CAME abarcó seis rubros principales, de los cuales cuatro registraron alzas modestas. Librerías e indumentaria lideraron el crecimiento con subas del 2,1%. También aumentaron las ventas en electrodomésticos, artefactos para el hogar y equipos de audio y video (0,8%) y en calzado y marroquinería (0,4%). En contraste, el sector de equipos periféricos, accesorios y celulares sufrió la mayor caída con un descenso del 6,1%, seguido por cosméticos y perfumería con un retroceso del 3,8%.

Las percepciones de los comerciantes reflejaron un impacto limitado: cerca del 38% afirmó que la celebración solo aportó un leve estímulo, mientras que el 18% mencionó que no influyó en sus ventas. Solo un reducido 7% consideró que el Día del Padre mejoró significativamente la actividad comercial.

El movimiento comercial se concentró especialmente en la tarde del viernes y durante el sábado, lo que confirma una tendencia de postergación en las decisiones de compra, atadas a la aparición de descuentos concretos y promociones exclusivas. Este comportamiento ha convertido a la fecha en un desafío para el comercio, que debe apostar por estrategias agresivas para captar una clientela cada vez más cautelosa.