Abelardo de la Espriella se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia con un respaldo mayoritario y disputará la segunda ronda frente al candidato oficialista Iván Cepeda. Su campaña se basa en un discurso marcado por la promesa de aplicar mano dura contra la corrupción, el narcotráfico y los grupos armados ilegales, que considera los principales males del país.

Este abogado y empresario, conocido como “El Tigre”, se presenta como un outsider de la política tradicional, aunque algunos sectores lo ubican en la extrema derecha. Desde su campaña, sin embargo, rechazan esa etiqueta y prefieren definirlo como un líder de “extrema coherencia”. Su propuesta política remite a las experiencias de líderes como Nayib Bukele, Donald Trump y Javier Milei, mostrando una clara influencia de la llamada nueva derecha latinoamericana y global.

La candidatura de De la Espriella también ha enfrentado amenazas, lo que ha obligado a mantener estrictas medidas de seguridad en sus apariciones públicas, incluyendo un amplio equipo de escoltas privados y vigilancia policial constante. Además, su ascenso ha contado con el apoyo y reconocimiento de figuras como el presidente argentino, quien envió felicitaciones destacando que el resultado refleja un anhelo de libertad y progreso entre los colombianos.

El eje de la campaña de De la Espriella se sostiene en tres pilares fundamentales: seguridad ciudadana, combate al narcotráfico y erradicación de la corrupción. Este planteamiento actúa como un contraste frente al oficialismo y la política tradicional, captando un electorado insatisfecho con la situación actual del país. De esta forma, su candidatura representa un cambio significativo en el mapa político colombiano y se alinea con movimientos similares en la región.