El Fondo Monetario Internacional (FMI) se prepara para evaluar un nuevo desembolso de fondos para Argentina, que podría rondar los 1.000 millones de dólares. Esta decisión será tomada en la reunión del directorio ejecutivo que tendrá lugar entre jueves y viernes, donde también revisarán la segunda evaluación del programa de Facilidades Extendidas firmado con el país en 2025.

Este programa, que contempla un financiamiento total de 20.000 millones de dólares, representa un pilar central de la estrategia económica impulsada por el actual gobierno. El giro de fondos se encuentra en la instancia final tras un acuerdo técnico logrado semanas atrás entre el staff del FMI y el equipo económico argentino en Washington durante las reuniones de primavera del organismo y el Banco Mundial.

En el mercado financiero, el desembolso es observado con atención, ya que podría influir en las reservas del Banco Central y en la estabilidad del tipo de cambio, dos indicadores clave en un contexto de tensiones cambiarias recientes. Al mismo tiempo, consultoras privadas advierten sobre una posible desaceleración económica y un aumento de las presiones inflacionarias que afectan el panorama general.

Mientras el oficialismo utiliza el respaldo del FMI para demostrar confianza internacional en su política económica, sectores del peronismo y sindicatos han expresado su rechazo a la dependencia financiera con el fondo y criticaron las metas de ajuste comprometidas, por considerar que generan un impacto social negativo.