La final del Torneo Apertura expuso una vez más la gran dependencia que tiene River respecto a Marcos Acuña, tanto desde lo futbolístico como desde lo anímico. A pesar de contar con un plantel debilitado y mermado por lesiones, la ausencia o el desgaste físico del lateral izquierdo resulta determinante para el rendimiento del equipo, que carece de recursos propios para generar juego y desequilibrio sin su presencia.

En el partido definitorio, Acuña llegó con molestias y pidió el cambio cerca de los 25 minutos del segundo tiempo, cuando el marcador estaba 2-1 en contra. Su salida no solo provocó la pérdida de un referente dentro de la cancha, sino que también dejó a River sin el principal enlace creativo, generación de juego y emblema personal con características de media punta, pese a jugar como lateral. La consecuencia inmediata fue el deterioro físico y táctico del equipo, que no logró reaccionar y terminó cediendo dos goles consecutivos.

Esta situación revela la fragilidad que tiene el plantel en cuanto a variantes y recursos internos para suplir la ausencia de figuras clave. Las pocas alternativas que muestran capacidad para asumir protagonismo no alcanzaron a compensar la baja de Acuña. Mientras Juanfer Quintero aporta juego asociado y Colidio intenta desequilibrar con gambeta, ninguno tiene el peso específico ni la regularidad para ser un recambio natural. Incluso juveniles como Pereyra solo pueden mostrar destellos esporádicos.

Además, el rendimiento del equipo refleja problemas de fondo como la falta de profundidad en puestos claves y la falta de respaldo para el entrenador Eduardo Coudet, quien heredó un plantel con limitaciones y no pudo resolver el desequilibrio con los recursos disponibles. El mercado de pases se perfila entonces como un espacio fundamental para mejorar la plantilla y evitar que una única figura concentre tanto la responsabilidad en momentos decisivos.

En síntesis, River enfrenta un desafío estructural en la planificación de su plantel: la excesiva dependencia de Acuña expone la falta de confiabilidad colectiva y capacidad de respuesta ante adversidades, problema que quedó al descubierto en una final donde perder a la figura clave terminó siendo decisivo para el resultado.