El mercado automotor argentino mostró modificaciones en junio de 2026 en cuanto a los autos 0 km más accesibles, donde los precios arrancan en torno a los $26,5 millones. La combinación de ajustes selectivos y lanzamientos de modelos importados con beneficios arancelarios alteró el orden de las opciones para quienes buscan vehículos económicos.
El Renault Kwid, producido en Brasil, conserva el primer puesto como el auto más barato disponible, seguido por el Fiat Mobi, otro citycar con un precio apenas superior a los $27 millones. La estabilidad en las políticas de precios permitió que varios modelos mantuvieran su valor, destacando autos compactos y sedanes del segmento de entrada que continúan siendo la principal elección de los consumidores con presupuestos ajustados.
Entre los diez modelos más económicos del mercado argentino figuran tanto productos nacionales como importados. En este top se encuentran el Hyundai HB20, que se posiciona con un precio competitivo dentro del segmento B gracias a su política de precios equilibrada, y el Fiat Argo, un hatchback brasileño con buena aceptación. El Fiat Cronos, producido localmente, conserva su lugar entre los sedanes más vendidos y accesibles.
La marca francesa Citroën aporta dos modelos: el C3, que mantiene precios competitivos dentro del segmento compacto, y el Basalt, el único SUV del listado, que combina una propuesta de estilo deportivo con una franja de precios asequible. A su vez, el Peugeot 208, fabricado en El Palomar, ofrece una buena relación entre equipamiento y costo. El Chevrolet Onix, modelo brasileño, se encuentra en el ranking gracias a versiones con motor turbo de entrada y precios ajustados.
Finalmente, el Nissan Versa, un sedán procedente de México, completa la lista de los autos 0 km más económicos. Aunque los SUV crecen en popularidad en el país, los autos compactos y sedanes siguen siendo la opción preferida por quienes buscan un vehículo nuevo con una inversión más limitada.
La aparición de modelos electrificados e importados amplía la oferta y genera presión sobre los precios tradicionales, marcando un cambio en las tendencias del mercado que podría influir en las futuras decisiones de compra.