Con la proximidad del Mundial 2026, que se disputará en Canadá, Estados Unidos y México, especialistas alertan sobre las condiciones de calor extremo que podrían afectar el desempeño de los futbolistas y la seguridad del público. Los encuentros se realizarán en 16 ciudades, principalmente en las regiones interiores y meridionales de Estados Unidos y México, donde las temperaturas podrían superar los 30 °C en combinación con alta humedad.

Un estudio de Climate Central señala que durante 97 de los 104 partidos programados, las condiciones climáticas probablemente impactarán negativamente el rendimiento de los jugadores. En particular, los encuentros de Argentina presentan más de un 50% de probabilidades de verse afectados por el calor, siendo la selección que enfrenta mayor riesgo dentro de su grupo. Por ejemplo, en el partido contra Argelia en Kansas City, hay un 68% de probabilidad de que las temperaturas dañen el rendimiento, cifras que irán en aumento en sus partidos posteriores contra Austria y Jordán.

Este escenario responde al aumento sistemático de episodios de calor extremo en las últimas décadas, vinculado al cambio climático, como explica Matilde Rusticucci, investigadora del Conicet. Las altas temperaturas reducen la capacidad física de los deportistas y elevan el riesgo de enfermedades propias del calor, tales como desmayos, calambres y golpes de calor. Según un cardiólogo especialista consultado, aunque no se incrementan los riesgos de lesiones o problemas cardiovasculares directamente, la incidencia de enfermedades térmicas graves puede poner en peligro la vida si no se atienden a tiempo.

Para monitorear y evitar el estrés térmico, se aplica el índice Wet Bulb Globe Temperature (WBGT), que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento. Este indicador permite anticipar el nivel de riesgo que enfrentan los jugadores durante los partidos y definir pausas o estrategias para minimizar el impacto físico.

Con más de cinco millones de entradas vendidas y el espectáculo deportivo a punto de comenzar, esta advertencia introduce un nuevo desafío logístico y sanitario para las selecciones, especialmente para Argentina, que deberá afrontar condiciones climáticas adversas que pueden influir en su performance y en la salud de sus integrantes.