El Departamento de Defensa de Estados Unidos incrementó la alerta sobre la capacidad de Israel para realizar actividades de contraespionaje y recogida de información técnica. La Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) considera que esta capacidad alcanzó un “nivel crítico”, lo que refleja una preocupación creciente dentro de los servicios de inteligencia estadounidenses.
Esta escalada en la alerta responde a informes que indican intentos israelíes de espionaje dirigidos a altos funcionarios de la administración estadounidense, especialmente en relación con las políticas y decisiones estratégicas sobre los conflictos en Medio Oriente. Según informaron medios estadounidenses, Israel intentó intervenir comunicaciones telefónicas de figuras clave, entre ellas el principal negociador de la administración Trump y un destacado funcionario de defensa.
Las tensiones entre Estados Unidos e Israel se consolidaron tras una operación militar conjunta contra Irán, que desencadenó el conflicto regional. Un intercambio tenso en una llamada telefónica entre el presidente Donald Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu evidenció diferencias políticas. Trump rechazó las amenazas israelíes de atacar Beirut, expresando que dichos movimientos podrían perjudicar las negociaciones con Teherán.
El mandatario estadounidense reconoció posteriormente que su conversación con Netanyahu había sido marcada por fuertes desacuerdos, particularmente por la política israelí en el Líbano. Este contexto complejo y la preocupación por las acciones de espionaje reflejan un momento delicado en la relación bilateral.