Con la llegada de más de un millón de personas a América del Norte para la Copa Mundial 2026, las autoridades de Estados Unidos, Canadá y México activaron protocolos de salud pública para evitar un posible brote de ébola durante el evento. Esta alerta responde al avance de la cepa Bundibugyo del virus, que se detectó recientemente en la República Democrática del Congo (RDC) y se ha extendido a países vecinos como Uganda.

Desde su detección, el brote ha provocado cientos de infecciones y decenas de muertes, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud a declarar una emergencia internacional. Esto generó que varios países aplicaran medidas restrictivas en viajes y controles sanitarios estrictos en sus aeropuertos, en particular para viajeros procedentes de las regiones afectadas en África Oriental.

Estados Unidos estableció prohibiciones de ingreso para extranjeros que hayan estado en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en las tres semanas previas, incluso extendiendo esta medida a residentes con tarjeta verde. A la par, aeropuertos clave como Washington Dulles y Atlanta aumentaron la vigilancia con inspecciones médicas específicas.

Por su parte, Canadá implementó bloqueos temporales de entrada por noventa días para ciudadanos provenientes de esas zonas y exigió cuarentenas obligatorias de 21 días a ciudadanos y residentes que hayan estado en áreas de riesgo, aún en ausencia de síntomas. Esta norma comenzó a aplicarse a finales de mayo.

En México, la Secretaría de Salud reforzó los controles en puntos de ingreso aeroportuarios, con especial atención a la detección precoz de casos, y lanzó campañas para informar a la población sobre los cuidados y medidas preventivas frente al virus.

Estas acciones coordinadas buscan minimizar cualquier posibilidad de contagio masivo durante un evento que congrega a miles de visitantes internacionales, reforzando los sistemas de salud pública y los protocolos de respuesta rápida ante emergencias sanitarias.