En la dinámica económica argentina, donde las tasas de interés tradicionales como los plazos fijos y las cuentas remuneradas ofrecen retornos limitados, los inversores avanzados buscan nuevas formas de maximizar sus ganancias. Una estrategia eficiente consiste en aprovechar las tarjetas de crédito premium para mantener el dinero invertido mientras se difiere el pago de consumos, generando así interés compuesto sobre fondos que en apariencia ya se han utilizado.
Las tarjetas Black o Signature, emitidas por bancos reconocidos o plataformas fintech, permiten cubrir gastos habituales con períodos de liquidación extendidos, que pueden alcanzar hasta 40 días. Durante ese tiempo, el capital permanece invertido en fondos comunes de inversión o cuentas remuneradas que ofrecen rendimientos diarios, potenciando el crecimiento acumulativo del dinero sin sacrificar liquidez inmediata.
Además, para protegerse de la volatilidad cambiaria y aprovechar rentabilidades en moneda dura, la tokenización de Activos del Mundo Real (RWA, por sus siglas en inglés) se presenta como una alternativa innovadora. Al adquirir tokens respaldados por bonos del Tesoro de Estados Unidos u otros instrumentos financieros sólidos, los inversores acceden a tasas de retorno en dólares que superan a las opciones locales tradicionales.
Estos activos tokenizados también pueden ser utilizados como garantía en protocolos financieros descentralizados (DeFi), lo que facilita la obtención de préstamos líquidos en dólares digitales (USDC) y ayuda a optimizar el costo financiero total de la cartera. Este mecanismo permite mantener el patrimonio en constante movimiento, con mayor flexibilidad y eficiencia.
Desde el punto de vista fiscal, la estrategia con estos instrumentos también ofrece beneficios relevantes. Mantener el capital en cuentas bancarias locales al cierre del período fiscal ayuda a reducir la base imponible frente a activos mantenidos en custodia internacional. Por otro lado, optar por plataformas que acumulan automáticamente los rendimientos de RWA difiere el momento de la realización de las ganancias, postergando así el pago del impuesto a las ganancias.
En resumen, combinar la ingeniería financiera que ofrecen las tarjetas premium con la incorporación de activos tokenizados y una adecuada planificación fiscal representa una vía efectiva para incrementar el rendimiento de los patrimonios en un entorno económico de persistente incertidumbre y baja rentabilidad en instrumentos tradicionales.