Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (pymes) registraron una caída del 1,2% en mayo respecto al mismo mes del año anterior, según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). A pesar de una leve mejora mensual ajustada por estacionalidad, el sector acumuló una retracción del 3,1% en los primeros cinco meses del año, reflejando dificultades persistentes para sostener los niveles de ventas.

Además de los números negativos, aumentó la preocupación entre los comerciantes. La proporción de quienes perciben que su actividad se mantuvo estable respecto al año previo disminuyó, mientras que la cantidad de empresarios con una visión negativa creció considerablemente. En términos de expectativas, casi la mitad de los comerciantes anticipó un escenario estable para el próximo año, aunque un porcentaje significativo espera una recuperación y otro menor prevé un empeoramiento.

El informe también destacó una marcada cautela frente a las inversiones. La mayoría de los comerciantes manifestó que el contexto actual no es favorable para destinar capital, mientras que una minoría considera que sí existen oportunidades para inversión. Un grupo importante permanece indeciso sobre cómo actuar en este escenario económico complejo.

En cuanto al desempeño sectorial, se observó una disparidad significativa. Los rubros de farmacia, perfumería, alimentos y bebidas lograron crecimientos moderados interanuales, mientras que ferreterías y materiales de construcción mostraron estabilidad. Por el contrario, sectores como bazar, decoración, muebles, textil e indumentaria sufrieron bajas importantes en sus ventas.

La modalidad de comercio electrónico mostró un crecimiento destacado, con un aumento interanual superior al 15% en ventas online realizadas por locales físicos durante mayo. Sin embargo, este avance no compensó la caída general de la venta minorista y reforzó la tendencia hacia un cambio estructural en el patrón de consumo. Los hogares, afectados por la pérdida del poder adquisitivo, priorizan la compra de productos esenciales, lo que benefició marginalmente a algunos rubros vinculados a la canasta básica, mientras que los bienes no esenciales continúan perdiendo terreno.

Por último, la permanencia en el mercado para muchas pymes depende cada vez más del uso intensivo de financiamiento, promociones, descuentos y eventos de comercio electrónico. Esta dinámica, junto con el aumento de costos operativos y tarifarios, ejerce una presión constante sobre los márgenes de rentabilidad del sector.