Myriam Bregman reunió a un amplio grupo de trabajadores, jóvenes y militantes en Neuquén para debatir la respuesta política que, en su visión, debe ofrecerse frente al avance del plan económico impulsado por Javier Milei. La diputada nacional del PTS/Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad enfatizó la necesidad de pasar a la ofensiva y construir una alternativa política desde la clase trabajadora como núcleo central.
Durante el encuentro en el Club Pacífico, Bregman destacó sus recientes índices de imagen positiva, que según encuestas la posicionan por encima de referentes del oficialismo y la oposición tradicional. Sin embargo, insistió en que esa popularidad debe traducirse en organización colectiva y lucha común para lograr una sociedad sin opresión.
El debate tuvo también un fuerte componente regional y geopolítico. Frente al contexto energético de Vaca Muerta, declaró que la producción de petróleo y gas debería estar al servicio de la población. Propuso, incluso, que uno de los primeros pasos políticos sería destinar petróleo a Cuba, afectada por la reducción de suministros tras el corte desde Venezuela. Denunció además la inacción de países como México y Brasil, a los que acusó de no enviar combustible por temor a represalias internacionales.
En su intervención, Bregman advirtió sobre el impacto que tendrá en Neuquén la eliminación de subsidios, vinculada a la Ley de Zona Fría, una medida que anticipó como parte de un nuevo aumento generalizado en las tarifas energéticas.
En el plano nacional, dirigió duras críticas al Senado por aprobar designaciones de jueces federales con el objetivo, a su juicio, de asegurar la impunidad de figuras como Milei. Cuestionó también al peronismo y otras fuerzas tradicionales por avalar políticas que perjudican a los trabajadores, y reafirmó que el movimiento obrero debe ocupar el lugar de liderazgo en un nuevo proyecto político.
Bregman alertó sobre la posibilidad de un “mileísmo sin Milei”, una estrategia que, según dijo, busca preservar los intereses de las clases dominantes mientras debilitan la figura del ultraderechista. La dirigente planteó que este modelo implica un ataque sostenido a los derechos laborales, por lo que llamó a organizarse para enfrentar esos desafíos.