El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central de Argentina refleja una visión de estabilidad cambiaria pese a recientes ajustes en el precio del dólar. Este informe, que recoge las opiniones de 46 economistas, indica que el tipo de cambio mayorista se ubicará en un promedio cercano a $1.422 para junio, con un avance mensual moderado que desacelera el ritmo respecto al mes anterior.

La economía argentina enfrenta un escenario marcado por la entrada sostenida de divisas provenientes de la liquidación de exportaciones y compras históricas de reservas por parte del Banco Central, que superaron los 10.000 millones de dólares en lo que va del año. Estas acciones han contribuido a generar un clima de confianza y mayor estabilidad en los mercados financieros.

En paralelo, la inflación mensual muestra una tendencia a la baja. Se proyecta que en junio la inflación rondará el 2,1%, ligeramente inferior a mayo, mientras que para julio se espera que baje a 2%. Según el REM, solo en agosto se anticipa que la inflación mensual quede por debajo del 2%, confirmando así un proceso de desinflación gradual.

Entre los factores externos que inciden en la economía local, la persistente tensión en Medio Oriente sostiene el precio elevado del petróleo, lo cual genera una cierta volatilidad en el mercado cambiario, aunque esta no compromete las proyecciones a mediano plazo. Además, la posibilidad de activar swaps de monedas con Estados Unidos y China a mitad de año se percibe como un respaldo adicional a la estabilidad financiera.

Las perspectivas económicas a largo plazo también son alentadoras. Para diciembre de 2026, el REM proyecta un tipo de cambio nominal cercano a $1.658, lo que implica una variación interanual controlada del 14,5%. La inflación, por su parte, se mantendría en una senda descendente, consolidando una recuperación económica sostenida.

En conclusión, las políticas monetarias del Banco Central, sumadas a un superávit comercial y crecimiento económico estimado en torno al 4,5%, fortalecen la confianza del mercado. El principal desafío será preservar la desinflación sin afectar negativamente el tipo de cambio ni la actividad productiva, asegurando así un entorno estable para los próximos meses.