El Senado aprobó el nombramiento de María Verónica Michelli como jueza federal de La Plata en medio de un debate que desató fuertes cruces políticos. La votación concluyó con un amplio respaldo, aunque con parte de la oposición en contra y dos abstenciones, destacándose la de Patricia Bullrich, quien rompió filas con el Gobierno al manifestar su apoyo a la candidata.
Inicialmente, el tratamiento del pliego de Michelli estaba programado para una semana después; sin embargo, la presión de la oposición y arreglos internos adelantaron la discusión. La sesión, que iba a centrarse en temas legislativos y una veintena de designaciones judiciales, se vio cambiada abruptamente cuando el oficialismo propuso incluir 70 nuevos nombramientos, elevando el total a 74 después de un cuarto intermedio y negociaciones entre bloques.
La candidatura de Michelli generó polémica especialmente por la oposición de Javier y Karina Milei, quienes buscaron bloquear su aprobación debido a su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon. La Casa Rosada intentó retirar el pliego para evitar conflictos, pero la decisión de Bullrich de mantenerlo generó una nueva fractura interna en el oficialismo, que terminó con la aprobación del nombramiento.
En este contexto, el propio presidente expresó públicamente, a través de un mensaje de un exfuncionario judicial, que la designación de jueces corresponde al mandatario y que la presentación o retiro del pliego ante el Senado es parte de un procedimiento constitucional. Este pronunciamiento fue amplificado por Milei, evidenciando la disputa en la esfera política.
Finalmente, todos los pliegos incluidos en la votación, con distintos niveles de apoyo, recibieron la aprobación de la Cámara alta. La sesión se recordó por la tensión entre oficialismo y oposición, la improvisación en la agenda y las negociaciones que alteraron el plan inicial para dar luz verde a las nuevas designaciones judiciales.