Un grupo de científicos británicos diseñó y validó un modelo clínico capaz de medir el riesgo de trastornos musculares graves en personas que reciben estatinas, un medicamento común para reducir el colesterol LDL y prevenir eventos cardiovasculares. Este avance busca disminuir el temor que genera la posibilidad de efectos adversos musculares asociados a este tratamiento.
La investigación, publicada en The Lancet Digital Health, se basó en una amplia base de datos médica electrónica de Inglaterra llamada Clinical Practice Research Datalink (CPRD), que incluyó información de hombres mayores de 50 años y mujeres mayores de 60 años, durante un periodo que abarca dos décadas. Los científicos estudiaron qué pacientes que fueron candidatos a estatinas sufrieron complicaciones musculares graves, como aquellas que requirieron hospitalización o provocaron muerte.
El modelo utiliza 22 variables clínicas, incluyendo la prescripción o no de estatinas, para calcular la probabilidad de estos efectos adversos a corto, mediano y largo plazo (1, 5 y 10 años). Los resultados indicaron que, para la mayoría de los pacientes que podrían beneficiarse del tratamiento, el riesgo de trastornos musculares severos es bajo. Esto aporta un mejor marco para que médicos y pacientes puedan evaluar juntos los beneficios y riesgos reales del consumo de estatinas.
Los autores destacaron que el temor a los efectos secundarios musculares ha influido negativamente en la adherencia a este tratamiento, lo que limita su impacto en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Este sistema de predicción podría facilitar decisiones médicas más informadas y personalizadas.
Al validar el modelo, los investigadores comprobaron que puede discriminar con precisión a los pacientes con mayor y menor riesgo y que sus predicciones coinciden estrechamente con los datos reales observados en la clínica. De esta manera, la herramienta también promete ser útil para mejorar la confianza en el tratamiento y reducir abandono precoz.