Irán afirmó que la administración del estrecho de Ormuz cambiará definitivamente y será gestionada por la República Islámica, en línea con las normas internacionales, aunque con un protagonismo mayor que antes del conflicto bélico reciente. Así lo expresó Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y líder del equipo negociador, tras regresar de diálogos con representantes estadounidenses en Suiza.

Las declaraciones de Qalibaf respondieron directamente a las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que Washington mantiene control absoluto sobre la zona y tiene capacidad militar para imponer bloqueos en el estrecho. Contrariamente, desde Teherán ratificaron que, aunque respetarán las reglas internacionales, serán ellos quienes supervisen y gestionen el tránsito marítimo.

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es uno de los corredores marítimos más estratégicos para el comercio mundial, especialmente en el transporte de hidrocarburos. Por ello, el control sobre esta vía representa un interés vital para ambas potencias y la estabilidad energética global.

Los anuncios sobre la nueva administración del estrecho se enmarcan en un acuerdo preliminar firmado por Irán y Estados Unidos, que puso fin a un período de conflicto. Este memorando, de varios puntos, contempla un cese de hostilidades, el levantamiento gradual de sanciones económicas, el fin del bloqueo naval y la garantía de libre tránsito seguro para buques mercantes bajo la supervisión iraní.

Durante estos 60 días de negociación, Irán acordó no cobrar peajes por el uso del estrecho, aunque ya se insinuó la posibilidad de implementar un sistema tarifario en el futuro para quienes utilicen esta vía. Este cambio plantea un nuevo esquema para la región, marcado por una redefinición del poder y la influencia sobre una de las rutas marítimas más delicadas y con alto valor estratégico.

Además, el gobierno de Omán, país vecino que comparte la ribera junto con Irán, confirmó su apoyo a la libre navegación en el estrecho tras un encuentro con autoridades iraníes, mostrando que el compromiso regional con la estabilidad marítima sigue vigente dentro de este nuevo contexto.