Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas mantuvieron la tendencia negativa en mayo, con una caída interanual del 1,2%, aunque mostraron una leve mejora mensual en comparación con abril, que había registrado un crecimiento del mismo porcentaje en términos desestacionalizados. Este repunte mensual no alcanza para revertir la tendencia a la baja del consumo interno, que continúa impactando al sector pyme.

En el acumulado del año, los primeros cinco meses cerraron con una contracción del 3,1%, reflejo de las dificultades persistentes que enfrentan los consumidores y comerciantes, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y mayor cautela en el gasto.

El informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) destaca que casi la mitad de los comerciantes percibe su situación como estable respecto al año anterior, pero crece el porcentaje de quienes califican su desempeño como desfavorable, evidenciando una incertidumbre creciente entre el sector.

Entre los rubros comerciales, Farmacia lideró el desempeño positivo con una suba del 8,2%, seguida por Perfumería y Alimentos y bebidas, que también reportaron incrementos en sus ventas. En contraste, Bazar, decoración y muebles y Textil e indumentaria registraron las mayores caídas, mostrando un descenso significativo en la demanda de productos no esenciales.

Una tendencia que gana terreno es el crecimiento del comercio digital. Las ventas online de comercios con local físico aumentaron un 15,2% interanual, aunque este avance no logra compensar la caída de las ventas presenciales, que todavía dominan el mercado minorista.

El análisis subraya que el consumo se concentra principalmente en productos de primera necesidad, mientras el gasto en bienes no esenciales sigue siendo cauteloso. Esta situación plantea un desafío para las pymes, que deben adaptar sus estrategias en un escenario marcado por la reducción del poder de compra y una mayor selectividad de los consumidores.