La mejora en el marco económico general no se refleja todavía en la realidad cotidiana de la mayoría de los argentinos, afirmó Diego Dequino. Aunque el gobierno impulsa una nueva matriz económica, gran parte de la población aún no experimenta mejoras concretas en sus ingresos ni en su poder adquisitivo.
El economista remarcó que muchos sectores, en especial la clase media, enfrentan un escenario incierto que les obliga a adaptarse a una situación diferente. Señaló que se trata de una “hoja en blanco” para aquellos acostumbrados a un contexto económico más estable durante las últimas dos décadas.
Uno de los aspectos más preocupantes es el mercado laboral. Dequino indicó que la tasa de desempleo se mantiene en un nivel cercano a 7,8%, estancada desde hace un año, pese a que se encuentra dentro de los valores más bajos de años recientes. Sin embargo, insistió en que este indicador no mejora y representa un desafío para la recuperación del consumo.
El deterioro de los salarios y el poder adquisitivo agrava la situación. El consumo per cápita ha caído cerca de un 30%, y la reducción salarial ha sido similar. Esta combinación implica que muchas familias ya agotaron sus ahorros para intentar sostener su nivel de vida, lo que refuerza la fragilidad económica de los hogares.
Dequino advirtió que el aumento en el costo de los servicios públicos también presiona fuertemente sobre el presupuesto familiar, limitando el consumo y dificultando la recuperación económica interna. Este escenario genera incertidumbre sobre la capacidad de la sociedad para sostener la transición que busca el gobierno.
No obstante, el economista destacó avances en algunos sectores clave, como la agroindustria y las actividades vinculadas a la exportación que se benefician del Régimen de Incentivos a la Generación de Divisas (RIGI). Estos focos positivos contrastan con la situación aún crítica de la economía doméstica.