La paralización de las plantas de Lácteos Verónica y la falta de pago de salarios afectan gravemente a sus más de 700 empleados, quienes llevan medio año sin recibir la totalidad de sus sueldos. Ante este escenario, los trabajadores decidieron movilizarse hacia la Secretaría de Trabajo de Rafaela para exigir respuestas sobre su situación laboral y la reactivación productiva.
Los empleados sobreviven con trabajos temporales mientras enfrentan la creciente incertidumbre debido al abandono de la empresa por parte de sus propietarios, la familia Espiñeira. No solo acumulan deudas salariales, sino que tampoco cuentan con aportes previsionales ni pagos de jubilaciones, lo que agrava su situación económica y personal.
La crisis financiera de la empresa es profunda. Lácteos Verónica arrastra deudas significativas con empleados, proveedores y entidades bancarias. Entre los compromisos impagos destacan miles de cheques sin fondos que suman más de 14.000 millones de pesos. Además, cerca de 150 productores de leche, proveedores esenciales de la cadena productiva, también están afectados por la falta de pagos. La deuda con los tamberos supera los 60 millones de dólares, un monto que complica aún más la posibilidad de que la empresa se recupere.
En medio de estos problemas, circulan rumores sobre negociaciones para la venta o traspaso de las plantas durante el segundo semestre de 2026, aunque sin certezas claras para los trabajadores, quienes viven un clima de incertidumbre y desesperanza.
Mientras la empresa permanece inactiva, los empleados buscan visibilizar el conflicto mediante movilizaciones pacíficas y reclamar una solución rápida que proteja sus fuentes laborales y garantice el pago de sus derechos salariales y previsionales.