En Los Ángeles, el equipo de Estados Unidos se impuso por 3-2 ante Turquía en un encuentro que más allá de no definir clasificaciones, representaba un último desafío para ambos conjuntos en el Mundial Sub-23. El local, sin la presión de resultados tras asegurar el primer lugar de su grupo, enfrentó a una Turquía que llegó desacreditada después de no conseguir puntos en sus primeros partidos.

Desde el inicio, el partido mostró un estilo ofensivo y abierto. A los pocos minutos, Estados Unidos se adelantó tras aprovechar una desatención defensiva turca. Sin embargo, los europeos respondieron rápido con un gol de Arda Güler, uno de sus futbolistas más destacados, lo que marcó el tono del encuentro. El ritmo intenso se mantuvo en la primera parte, con situaciones de peligro constantes y un gol anulado al seleccionado norteamericano.

Turquía se adelantó con un segundo tanto gracias a la llegada y buen disparo de un mediocampista versátil, mientras que Estados Unidos igualó rápidamente en el segundo tiempo mediante un potente remate. En la última jugada, el equipo local encontró el gol definitivo para sellar su victoria, dejando una imagen competitiva y esperanzadora de cara a los próximos encuentros, donde enfrentará a Bosnia en la siguiente ronda.