Solo cuatro de cada diez argentinos tuvo relaciones sexuales en el último mes, según un informe conjunto de las consultoras Trendsity y QuestionPro, que plantea una diferencia significativa entre el deseo y la práctica real. Aunque la mayoría se percibe con alta capacidad erótica, la frecuencia con la que concretan encuentros íntimos es mucho menor de lo que quisieran.
El estudio muestra que casi un 19% de los encuestados no ha tenido sexo en los tres últimos meses, mientras que un grupo reducido, de menos del 10%, confirmó mantener relaciones cuatro o más veces por semana. Estas cifras reflejan un choque entre las fantasías sexuales y la vida cotidiana.
Más de la mitad de los argentinos aspira a una frecuencia sexual superior a la real. Un 14,8% quisiera mantener relaciones varias veces al día, otro 14,8% prefiere una vez al día, y un 12,6% desea al menos cuatro encuentros semanales. En contraste, la realidad muestra frecuencias mucho menores. Esta disparidad se atribuye a factores como la falta de tiempo, presiones laborales, desgaste emocional y dificultades económicas, que condicionan la intimidad.
La socióloga Natasha Steinberg comenta que el deseo sexual se mantiene como un ideal a pesar de las complicaciones prácticas, generando una autoexigencia erótica que convive con agendas saturadas y relaciones marcadas por la incertidumbre. El informe también destaca que la satisfacción con el desempeño sexual es alta, con un puntaje promedio de 7,31 sobre 10 y más de la mitad calificándose como muy buenos en la cama.
Además, el estudio aborda cómo distintos factores afectan la vida sexual del argentino promedio, tales como el estrés, la crianza, la convivencia, la economía y la salud mental, que influyen en los encuentros íntimos y su frecuencia.
Un dato relevante es la “edad dorada” para la sexualidad en Argentina, ubicada entre los 45 y 55 años. De acuerdo con el médico Diego Bernardini, esta etapa representa una fase en la que se redistribuye el deseo y la sexualidad, con mayor conocimiento y expresión de las propias preferencias, lo que enriquece la experiencia sexual.