Fabricaciones Militares retoma su producción tras un prolongado período de paralización, concentrándose en la fabricación de municiones y componentes para vehículos blindados que abastecen a las Fuerzas Armadas argentinas. Entre las acciones más destacadas figura la reactivación del horno de forja, fundamental para la elaboración de vainas de munición de 105 y 155 mm, cuya operación había sido suspendida en gestiones anteriores.

Además, la planta apuesta a volver a producir municiones para morteros de 81 y 120 mm, así como para artillería de mediano calibre, sumando un esfuerzo para garantizar la disponibilidad de proyectiles de infantería y artillería pesada. También se reabrirán las líneas de municiones de 105 mm destinadas a los tanques TAM (Tanque Argentino Mediano) y para los sistemas SK-105 Kurassier, vehículos militares clave en el equipamiento nacional.

En paralelo, la empresa estatal se está incorporando al programa de modernización de los TAM, fabricando diversos componentes y piezas para su actualización. Esta iniciativa apunta a revitalizar no solo la producción sino también la capacidad técnica y operativa del sector industrial militar local.

Desde la última gestión, Fabricaciones Militares entregó más de seis millones de proyectiles de infantería al Ejército, un dato que refleja su rol estratégico en la defensa nacional. Para ajustar la producción a las demandas actuales, se convocó a las áreas de investigación y desarrollo de las Fuerzas Armadas con el objetivo de evaluar y relevar necesidades específicas de material bélico.

El gobierno anunció además la intención de lanzar un concurso público internacional para atraer inversiones y asociaciones con empresas productoras que quieran colaborar junto a Fabricaciones Militares. Esta iniciativa busca potenciar la producción nacional, aprovechando las líneas de fabricación y el personal especializado que aún mantienen vigentes.