Dos pinturas atribuidas al pintor barroco Lucas Valdés, desaparecidas desde finales de los años veinte, regresaron al patrimonio cultural sevillano luego de permanecer casi un siglo fuera de su lugar original. Las obras fueron restituidas al Arzobispado de Sevilla, tras una investigación policial que desveló su paradero en una casa de subastas y permitió su recuperación.

Estas pinturas, óleos sobre tabla de pino con forma ovalada, datan del siglo XVII y formaban parte del retablo mayor de la iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes, un emblemático templo sevillano. Representan diversas escenas bíblicas y desaparecieron luego de haber sido prestadas para la Exposición Iberoamericana, un evento cultural que se celebró en Sevilla en 1929 y que marcó un hito en la historia artística y arquitectónica de España.

Tras el cierre de la exposición, las pinturas no regresaron a su ubicación inicial y su paradero se desconoció durante décadas, hasta que una alerta patrimonial activada en 2025 reavivó la búsqueda. El Ministerio de Cultura notificó a la Policía Nacional Española sobre la aparición de las obras en el catálogo de una subasta, gracias a la comunicación de la Archidiócesis de Sevilla, que reconoció los pinceles y escenas como las de las piezas históricas reclamadas.

Ante la inminente venta, la Brigada de Patrimonio Histórico, especializada en delitos contra bienes culturales, intervino para detener la puja y realizar una investigación exhaustiva. El operativo permitió reconstruir la cadena de custodia y confirmar que se trataba de las pinturas desaparecidas, lo que culminó con la devolución formal al Arzobispado en la propia iglesia del Hospital de los Venerables.

Este caso ejemplifica la creciente preocupación por el tráfico ilícito de bienes culturales en España y la constante labor de las autoridades para proteger y recuperar piezas que forman parte del patrimonio histórico nacional. La coordinación entre organismos culturales, eclesiásticos y policiales fue determinante para este resultado, que devuelve a Sevilla dos obras barrocas de gran valor artístico y simbólico.